<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><Nota><dNota>16/05/2019 12:00:00 a.m.</dNota><sOrigen>Revistas</sOrigen><Fuente>El Heraldo de México</Fuente><sSeccion>Primera</sSeccion><sPag>011</sPag><sTema>Cementos moctezuma Coyuntura</sTema><Impactos>NAIM</Impactos><sTexto>LA ENCERRONA 

#OPINIÓN 

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DOS BOCAS Y UNA VISION MEDIOAMBIENTAL 

La refinería prometida por Andrés Manuel López Obrador en Tabasco se concretará pese a todas las objeciones 

 

ADRIANA SARUR 

a refinería de Dos Bocas, en Tabasco, va. Así de claro y así sencillo. No hay lugar para el discernimiento ni el consenso y, al parecer, tampoco para un diagnóstico, estudios técnicos, viabilidad o factibilidad. Es que si el presidente Andrés Manuel López Obrador dice que tal o cual obra de infraestructura pública se realizará durante su mandato, no hay más qué decir, la obra se llevará a cabo. En este sentido, al Presidente se le puede tildar de muchas cosas, pero no de incumplir sus promesas de campaña y la construcción de una refinería en Tabasco lo es, así como la cancelación del NAIM, la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, la construcción del Tren Maya o el corredor interoceánico en el istmo de Tehuantepec. Pero debemos de volver a lo dicho, todos estos proyectos no cuentan con estudios previos para su ejecución, ni en materia financiera o medioambiental o, incluso, de ingeniería aplicada. Sólo enfocándonos en esta nueva refinería, la primera pregunta sería ¿para qué? De las seis existentes en México, 50 % no trabajan de manera óptima. Además, 

llama la atención que la apuesta del Presidente siga siendo por los combustibles fósiles, mientras que en el mundo ya se explora y se implementa la transición hacia energías sustentables. Ahora bien, sabemos que este tipo de obras magnánimas suelen quedarse en el tintero, a medio terminar o simplemente como —elefantes blancos—, no sólo en México, sino en Latinoamérica y algunos otros lugares porque obedecen sólo a decisiones políticas y no propiamente a una necesidad social o macroeconómica del país. Yen esta obra se nota de manera clara, puesto que tanto el costo de la misma (8 mmdd), el tiempo dictado para su culminación (tres años), una licitación desierta para construirla y que la obra será desarrollada por Pemex (que hoy no cuenta con la estructura necesaria y tiene décadas sin hacerlo) en conjunto con la Sener, no presagia el mejor de los resultados. Aunado a lo anterior y pensando que se logre la refinería en Dos Bocas y se entregue en tiempo y forma, que trabaje al máximo de su capacidad, que otorgue los réditos esperados por este gobierno y que sea una plataforma exitosa para Pemex y para el país, el ecocidio que se prevé, incluso ya dictaminado por el Instituto Mexicano del Petróleo y por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, es un costo altísimo que pagaremos no solo esta generación sino también las venideras. Así pues, esta decisión presidencial también nos lleva a pensar que México se pone del lado de uno de los bandos a nivel mundial, el de las empresas petroleras que se resistirán con todo el poder económico y político con el que cuentan para detener el cambio en el uso de energías limpias, mismas que según expertos, a partir de la mitad de este siglo comenzarán a sustituir el uso de energías fósiles, es decir, del carbón, el gas y, por supuesto, el petróleo. Esperemos que esta visión del pasado en materia energética aún se pueda reflexionar yen su caso, echar para atrás por el bien de las y los mexicanos y del medio ambiente mundial. 

MÉXICO APOSTARÁ POR ENERGÍA NO RENOVABLE 

A D R I A N A SA R U R@ H OTMAI L.COM 

@ASARUR 

</sTexto><sCab></sCab></Nota>